lunes 30 de agosto de 2010

Arrullo




Cuando eran niños, caminábamos con halcones.
Pensaba en maldades, como ahora
Corríamos y jugaba con un demiurgo afilado.
Siempre las horas perdidas, el maltrato del ritmo.

Luego, cuando somos niños, cantábamos con nosotros, ahora.
Planté una semilla en cientos vientres. Inermes,
Donde los mismos árboles que anidaban planes y
Emitían silencio duradero.

Ahora, salimos al camino, cómo no hacerlo, si es necesario, si nada ha sido halcón o alma fuerte, son hombres en purga, de cargo en vaho, de niños que jugábamos en vuelco a visitar la intensión o la lucidez del hambre.

Cuándo seremos un punto de historia media que recuerde el camino del niño que no pudo ser, fui. En medio de alas y halcones devastados en verso. Rasgo.

Un grupo de niños camina en círculo, la sombra agota el cernícalo.

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