sábado, 26 de septiembre de 2009

No hay pastillas...



Camino a la bolsa de las aspiraciones bajas…

Camino a mi bolsa, el estomago hace estragos en la boca… hoy huelo mal.
Seis muestras de lo que debo, fotos de tomadas por mi, que tristeza no tener una maquina potente para hacer fotos. Èsta limita lo deseado, ahora todo es una falta de maquina; para hacer correr la suite de Adobe, tuve que desarmar a María de nuevo en instalarle una baquelita pequeñita ella, con un ventilador que no funciona, pero como se ven de lindas las fotografías.
Los vi hoy, y ayer, gritan en silencio, sin deudos, sin herencia. Seis horas caminando en la tranquilidad de la huida, ellos son mi espejo.

Fueron hechas muchas tomas, terminé sentado en las escalas de un edificio en la setenta y dos, y estas dos nuevas las quiero mucho. L, se me antoja un contrapicado tuyo. Hacemos fotos con la reciente imagen de querer escribir sin detenerse.
Bajo la sensación de levantar el hocico y percibir el rastro, el color comprensible. Bajo esa sensación camino hoy, un magnifico homenaje a no tener, un magnifico homenaje a la historia de los zapatos rotos, es bueno andar desaliñado, sin ínfulas Fellini, sin entender bien el nacimiento del neoclasicismo. Caminar, comer calle, gastar suelas, contar las mariposas que hay en el lomo de un libro, torcer la cabeza, meterme los dedos en las orejas, sacudirlo con violencia, y de paso agitar el contenido de la cocotera. Hoy no vamos a leer, hoy vamos a tomar instantáneas con un helado en la mano. No olvidar llamar al desquiciado, a ver que ordena. L, haces cosquillas raras en la nuca, eso recuerda mi recuerdo reciente, el tálamo externo me hace una mueca. ;) un plato de cocacola con chococrispis y un banano, eso si es un antidepresivo…L hola de nuevo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Pill



Bordes internos, camisa suelta, cuerpo sobre el resto de cuerpo, besos, un mar de besos, bordes internos, copa negra, quieto escuchando girar los girasoles. El interruptor del borde interno se encendió, yo no buscaba accionarlo, tú tampoco; encendido rápido, así es el paraíso: nadie duerme. Soñé un olvido. Mi olvido, era otra forma de verte, se sueña lo que se espera, el girasol o la muerte…pero el sueño siempre vuelve…
Esta emoción hambrienta que no se sacia de nadie, de palabras, no es un asunto de piel de carne, no es un asunto, es la emoción hambrienta. Amanecí con los ojos abiertos, la luz hizo borrado mecánico de la rutina del sueño, debo decir que no amanecí, estoy pensando en la costura del borde interno, la pastilla que tomé, las doce horas de culpa arrebatada paseando sobre la almohada, no pueden ser sinónimo de amanecer. Soñé con mi padre, suelo abandonarlo, yo abandono, soy desgraciadamente caprichoso; el amor como un niño de los bosques antiguos con un loto en las manos…el humo de la ofrenda de Caín no subía. La pastilla, ya no quiero tomar pastillas, se acabaron, se acabaron ya, de vuelta a casa, el dedo ha estado sangrando toda la tarde. Tengo presentimientos lúcidos, claros, la pastilla aletarga. Llegué de nuevo a la cama sobre las diez de la mañana, he dormido toda la vida, queda una de fluoxetina, mañana o un día de estos me hará sonreír. No se si fue sueño: yo soy un asesino, usted no sabe que yo soy un asesino, yo lo abrazo, me causa gracia, es un niño, un buen niño.
Desvanecer, yo no soy lo que proyecto, mierda, la pastilla, ya se fue el efecto de la pastilla. Yo desvanezco en los paseos con perro y flores, eso si lo recuerdo. Esa frase la recuerdo, día a trazas, líneas, instaladas, herramientas instaladas, importar imágenes, hacer no hacer, deshacer, undo, copy…Ciego de noches hondas el arca, la ballena, me escupe aquí en las playas de Nínive la umbría, sólo me ampara y cubre la palabra del sueño, la que nunca se pierde ni regresa vacía… no te puedes deshacer, eres vasta, como las costas, como la costa del sueño donde estabas vestida de blanco, sales como Judas, ebria de sed, sales a la noche… Say no more… desvanecerte, desgastar tu imagen, querer tomar el bocado de pan mojado en vino…camino, llego a la nevera, acido fólico, es bueno para el corazón, frijol congelado…
¿No estaban ardiendo nuestras vidas cuando tú nos hablabas de ti por el camino?
C duerme, yo duermo, no soy el que esto escribe, el decidió morir hoy en la tarde…el perro en la olla, el perro en la olla, el perro en la olla, quiere morir hoy o mañana en la tarde, no quiere verse sangrando, no quiere más sangre en sus manos, no quiere la bestia y el amor sentados en el fondo del cáliz…C duerme, yo duermo, quiero seguir dormido, no levantar los ojos de ninguna manera, dejarlos clavados en tú piel, y mi lengua en la cadera. Vamos a morir entre cuatro paredes, incluso en la calle, bajo esa inmensidad que no existe. Poetas de mierda, poesía de mierda, yo no pedí esto, ustedes quieren verme aquí… prevenciones de otros, esos que sufren y gustan del sufrimiento ajeno, se sufre porque se quiere. Nuestros ojos agitados, húmedos, se vieron, tal vez, en la calle, tiempo después, distante, él, de zapatos castaños, ambos sin medias, calzando el frío, el día, un par de sombras se alejan, figuran una sombra, el árbol sin ramas… Luego vendrá el concepto del poeta, de los poetas, de los que estudian la métrica, imaginan la intención de la palabra que sale, que sigue saliendo, a pesar de muchos o de pocos, sale, poetas hijos de la más puta… todos con sus historias y sus poses, y tristezas para cantar y exultar que esa tristeza es la más triste de todas, cabrones, nadie sabe nada, todos pretenden, yo quiero dejar de hacerlo…es lo que quiero, para eso hay que dejar de estar, desaparecer, hacer el buen acto, el mejor, el económico movimiento de encierro…llorar, seguir llorando, las fotos, mi padre, mi hijo, C, y tu L… en esto se van los días, ver correr sin mucho que encontrar, las horas, la vida, esto es la vida, esto es lo que queremos llamar a cantar la vida…un dado en siete el otro no tiene números…me rasca la cabeza, la tengo llena de cosas que me producen rasquiña, yo no quiero sentir más. Al terminar, al dejar atrás quince minutos sobre las doce de la noche de hoy, no se que día es hoy, no importa si hoy es hoy, queda la certeza de que nada hay hoy, tengo hambre, C parte de nuevo mañana, no la puedo condenar a aguantar hambre junto a mí…quiero un trago de algo. Son horas y horas de sentarme a soltar la mano, escribir, llenar y llenar y seguir llenando, no importa nada más, un par de laberintos, caminar en derredor de ellos, hacerlos, encontrar tres minutos más de los quince que voy dejando atrás…

No, hoy no podemos morir de pesares, son dulces y fugaces. Somos una constante mancha en el libro de la alegría, no, no sabemos donde están nuestros pesares o los tendríamos ebrios, hartos de agonía. Ya sabremos, en alguna vida, sabremos quién dibuja el laberinto de nuestra esquiva pena… dos mil cuatro, año, septiembre…

Discúlpame la miseria L…

martes, 22 de septiembre de 2009

poesía pura...o puta...



Se atora en la garganta la misma sensación que a todos se nos ha atorado alguna vez, se atasca el desmedido sabor del asco provocado por cada bocanada de aire que debemos tomar. Las posibilidades servidas, los hombres servidos, la idolatría, idolatro la repulsión.

Lo tomé por el cuello y levanté a ese despojo desde la base de la desgracia ahí revelada, eso, fue de camino a la cocina, frente al espejo, luego, luego quiso ser el reflejo, para eso tampoco da… que maldita impotencia, las manos atadas sin ataduras, amarradas a mi, a lo que no he querido, a eso que se hace lastre de buen sabor, de gusto alcalino, como las rocas sabrosas que picaba ávidamente.

Blasfemia es dominar la santa sangre de la cabeza. Verla correr. El gusto de verla correr, caminar entre ella, el olor metálico, ese aroma especial que produce comezón en las manos, y que grita que no es suficiente la que está ahí. Arrodillarse, gritar un poco, no muy fuerte, alguien puede sospechar, la alegría siempre es sospechosa, nadie gusta de la alegría ajena. La paciencia resulta una palabra buena; buena tu L, lejos de tantas cosas, naciste entre ellas, natural del sobretodo del mundo, y nosotros tan ajenos. Somos el supuesto de la bondad de… somos el saber absoluto por… la cadena de puntos suspensivos hacia…sin razón, encadenados a eso que no quisimos que nos encadenara, sin embargo brillamos los eslabones, conocemos el largo, lo disfrutamos, creemos todo, somos predecibles, pobremente predecibles…

Mierda, que final de día extraño, como todos últimamente, sin la velocidad que debiéramos tener, sin la certeza de la nada… me pregunto que hará don Mario, el mecánico de las cervezas de ayer, ese señor, puro optimismo del bueno, un hombre sano, cariñoso, desprendido, no parecía de los nuestros…que hijueputa mezquindad, eso es lo que pasa, ese es el factor rebote, la malparida mala saña del mundo y de todos con todos… voy a inventarme un mezquindometro que me avise cuando me ponga en esa actitud…se puede ser aún más mezquino, dirá una de las alarmas…eso, que maravilla, a ver si de una vez por todas aprendo a vivir como se debe…se debe vivir debiendo…y jodiendo a los demás, pura poesía, no recuerdo si era Núñez o Vila quien decía: TIENE ALMA DE POETA, ES EGOISTA…

Pues si, eso le cuento...



La diferencia básica de la caída, radica en la capacidad de entender el tamaño de la piedra: todos estamos supeditados a una piedra. La que me corresponde a mi, sería injusto que no me tocara una de buen tamaño, resuelve la dicotomía entre lo sacro y lo impuro, yo permito que mi altisonancia crea eso, ella se divierte, enajena las ideas, inventa pequeñas maletas de viaje, en las que empaco al perro y al gato. Entonces relamo la piedra, combino la capacidad de caer y comer.
Tengo un pie inflamado, se encuentra molestó, ustedes saben, la exigencia del día… una inflamación es eso, una molestia de agencia de la parte afectada, el abuso, puro abuso de la cotidianidad. L sueles desaparecer. El encanto del silencio, esa frase siempre me ha de gustar, encantarse con lo que no pareciese estar, estando. Cuatro banderas frente al ventanal, una guitarra suena sabroso, carajo, se me acaba de antojar una cerveza, que delicia una pola a esta hora de la tarde, bajar el polvero que ha quedado luego de caminatas inútiles, engañar la hipófisis con un sorbo. y con qué se engañara el fondo del bote, el fondo de la olla se mantiene en completo desapego por la limpieza… El profeta dice que la mitad de la vida espiritual se mantiene gracias a la limpieza, debemos ser limpios, gentes de bien, buen olor. Oler bien está bien…

Quisiera una alucinadita, una sola…un sorbo de tu olor.

Is this how I want to spend my days?
Shadowed, it fears me, my utopia
Try to find some peace to destroy
These are my sins, I'm heading to fall
Never understood though I accepted
All the weakness that I discover
You gave me a place to hide and lost the key
Drowend my head just to see it sin….

Now...y corra...



Ahora si quedé lindo, María, el cacharro que suele hacer las veces de computador, dijo ayer en la tarde: NTLDR is missing + instrucción de reinicio y yo con los ojos bien abiertos, bueno lo que me permite la fisionomía, llenitos de lagrimas, sin nada que hacer. Llamar a Magnus, Magnus está en reunión por allá en la mierda, y como siempre últimamente, ni un níquel en la bolsa. Correr para donde el compadre tocayo y decirle que me preste 5 pesos para darle de comer a la otra María que anda encerrada en la casa del Acevedo. La muy Puta no prende, lleva ahí tirada como quince días, que va a prender la puerca; por fin arranca la desgraciada, la paso a reserva, con el olor tiene que llegar a la bomba: señor 5 pesos para la señorita está, no saqué el pase, devuelta para la casa, la dejo abajo, de esa torta no se pega nadie, bajo, y aún prendida; coger la quinta hasta la veintitrés, luego séptima, pasarla a tanque, medir la guaya del clotch, y dele mano que Magnus tiene cuarenta y cinco de receso, pucha la camisa está pegada y la verraca no levanta más de setenta, bueno también es cierto que antes de la cuarenta y cinco no se puede hacer mucho, los nenes de la Javeriana, mantienen esa cuadra hecha un asco.

Cincuenta y tres y la niña ya empezó a soltar, juemadre, que rico anda, se me olvidaba. L debe andar almorzando bien rico, o pasándola sabroso, es el día de ella, que mi Dios me la cuide... yo forzó la maquinita y pum, delicioso, viento de cola, jua, hace rato no tocaba los cien, ciento diez…carajo dos centímetros más y me le llevo el espejo al pendejo del mercho…llego, Magnus está en la puerta, yo llevo el casco como un carterón y el chaleco para ese marica... jueputa, póngase el mío, que no hay chupas de para allá, y si nos ven, que le vean la espalda a usted... vuelta mar, y a correr de nuevo desde la cien hasta la treinta y dos. Mi María vuela, con pato y todo, se desocupa el carril izquierdo y dele mano, dele sin asco que no llegamos me dice Magnus. Se baja sin quitarse el casco, entra, sale, me da todos los dvds, me explica, me dice que los necesita para la noche y que trate de reparar a María, antes de formatearla... nada que hacer, el archivo de arranque se pudrió, un bichito se lo tragó, bichos malparidos. De nuevo hágale para la reunión de Magnus, puta casi piso a aun peladito de colegio, Magnus lo alcanzó a insultar un poco, Parque Nacional y dele a la guaya... Corra cacorra, de nuevo trancón Javerianito pasamos entre dos busetas, gritando como locas engañadas, bruuummm, que rico, Magnus me abraza, como hace mucho no lo hacía, perro asqueroso como se le quiere. La maquinita se apagó en la noventa y tantas, contra el anden y Magnus empuja, prende, faltan unas cuadras, llegamos a tiempo, le quedaron como diez minutos para arreglarse el pelo y la corbata, me vuelo el separador frente al batallón, la acelero, humo negro, negro, como los negros, negros…jueputa ahora si se jodió... me siento el en borde del anden, la dejo enfriar un rato, le levanto las naguas, la guaya del acelerador se quemó... pero vida hijueputa la mía ¿que es lo que pasa? En la maleta llevo una navaja, la saco, pelo un pedazo de cable a ver si alcanza y nada... camino hasta la cien con séptima y ahí en medio de dos negocios, un restaurante y un vivero, aparece un taller, y yo sin un peso; bueeeenaaaas para lo de un arreglo gratis, el dueño me mira y suelta la risa; que se le ofrece chino, me dice chino, yo con ataque de risa y... en fin, me vuelvo a reír, me acuerdo de...jajajajajajajajajajaja, hágame un favor hombre, vea lo que me paso, la joda es que no tengo un real encima, ¿Qué hacemos? Pues nada mano, yo le hago el favor y usted me cuenta la risa, yo le cuento el ataque de risa, se ríe conmigo, y mierda, el loco éste me invita a una cerveza, que maravilla de seres los que se encuentran, por ahí, tirados... pero una sola que voy de conductor elegido, jajajajajajaja, chino marica, me dice, yo vuelvo a soltar la risa y me tomo mi cervecita tranquilo. De vuelta para la casa con seis cervezas pagas por el señor mecánico en la cabeza, recuerdo a L, H B mi querida L... el retorno fue suave, la niña María se portó a la altura, sin contratiempos, aunque don Mario, el mecánico, me la desahució, me dijo que ese aparato estaba en las ultimas, que mejor la lavara y le buscara algún pendejo para salir de ella. Tiene jodido todo, al tanque se le sale la gasolina si se le llena, el motor anda jodido, es cosa de viejera, es una 175 del año 93, muy chuchita, pero como ha sido de útil la mugrosa. Que joda, todo viejo, y uno haciendo curso de envejecimiento. Luego de comer algo, me siento y a formatear el aparato...para remate de corrida el Brochure que estaba haciendo se jodió, instalé InDesing, es lo mismo que Page, pero un poco más versátil y bonito, estoy leyendo el tutorial, a ver si logro hacer algo de aquí al jueves…el resto de las cosas, se salvaron, bueno una de las jodas esas que corrijo para estudiantes flojos se ha perdido y ya pagaron, la plata ya me la chupe... me dieron las madrugadas dejando al pelo el aparato, eso se ve chistosos escrito así, sin embargo los drivers de sonido no estaban, no tengo el Tune up, ósea quedó lenta la maquinita y para cerrar sin música, hasta que consiga buenos drivers... estoy cansado de ser pobre y de estar jodido, me decía don Mario, dígame a mi mano, esto está para montar una bandola de rateros. En algún momento de la noche Magnus pasó por sus corotos y sus dvds, el cabro compró una 125 y ya la tiene vuelta mierda, es un buen aparato... todos son buenos aparatos hasta que les entra el gorgojo...

Quiero el olor a palito a ver si se arregla este día desde el comienzo… ¿como hacemos ah? Jajaja...estoy cansado.

lunes, 21 de septiembre de 2009

L Day



Hoy, hoy es un día de fiesta…es un lunes, increíblemente es un lunes bueno. Domingo frente a un televisor durante 4 horas, muchos dibujos animados, en la noche me chupe 4 cuentos y una novela de ciento y punta de páginas, que delicia…ja, me leí tu regalo L…

No tengas nada en las manos...

No tengas nada en las manos
ni una memoria en el alma,

que cuando un día en tus manos
pongan el óbolo último,

cuando las manos te abran
nada se te caiga de ellas.

¿Qué trono te quieren dar
que Atropos no te lo quite?

¿Qué laurel que no se mustie
en lo arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te conviertan
en la estatura de sombra

que serás cuando de noche,
estés al fin del camino?

Coge las flores, mas déjalas
caer, apenas miradas.

Al sol siéntate. Y abdica
para ser rey de ti mismo.

Feliz día L...

sábado, 19 de septiembre de 2009

Visión L



La parte luminosa de la muralla se desborona por partes, y los hombres corren en pos de creadores inexistentes. No basta seguir las instrucciones: cuatro codos de ancho y siete de altura. No, nada basta, ni siquiera la obsesión numérica, menos los galimatías propios de la histeria. Cada cierto tiempo edificamos el deseo sobre la torre de la confianza y solemos ver como al erigirla vacía, se mantiene vacía.

Precisamos tal vez de cinco imágenes disueltas en la sangre de nuestros vecinos, preferiblemente los conocidos, de ellos no tememos desquites inmediatos. La sorpresa suele paralizarlos. Digamos que, del manojo de las cinco, nos quedamos con la tercera y pasamos los días incubando palabras, que luego son la base de amarguras, venenos del recinto de nuestras miserias y ascos.

Manchado el culo y tullidas las manos, nos damos a la tarea de imponernos la armadura, alimentando los vicios que luego proclamamos como victorias. La cabeza desnuda, sin mayor pudor, como debe ser, no lleva manto. Quiebra el aliento de las falsas apariencias. Las túnicas blancas que fueron reservadas por nuestros viejos, solemos usarlas para el desprestigio de límpidos y jugosos coños de mediodía. La primera imagen, santa mujer que no puede ser coronada por los otoños impuros de nadie, termina mancillada en los sótanos de las cosas que jamás volteamos a ver. De cuando en vez, llega a nosotros un parsimonioso presentimiento, olor, lirio tal vez, tan sólo es eso un presentimiento.

La palma desdibujada, encantada por el fotograma inmediato, podemos dejarla atrás, inmortalizada, de uso decorativo, si se prefiere. Qué decir entonces de la túnica purpura, que no fue enseñada o aprendida, yace en casa. Dejamos que el velo de nuestras mujeres complazca el lascivo amor ajeno, no el propio, ese se mantiene vacio.
Los cadáveres que vamos acumulando en el anverso de nuestros parpados, a esos, arroparlos con El manto amarillo, anhelando, sentir su olor y cantar su sonrisa de nuevo; tal vez, sólo verlos de lejos, amarrando el deseo y salir tras de ellos. Aprender, domar las alucinaciones y convertir los sueños en eso, material para mejores días.

La quinta imagen anuncia la victoria. Los escudos, a diestra y siniestra no logran librarnos de ningún mal. Vemos en el fondo del recinto la espada, la lanza, y el león, que duerme junto a un grupo de hombres; la vanidad es reina, la arrogancia nuestro alcohol, y el ridículo construye los cimientos morales. Y todo lo visto en este sitio, ¿Quién no lo ha visto? No deja de ser un vulgar recreo en medio de los días más vulgares. Ya no queremos imágenes atravesadas por lanzas, las cinco figuras frente a la torre, se desvanecen en lágrimas. Ya puedo incendiar La corona triangular.

Yo a ti no te puedo incendiar L, ardes hace tanto, lejos de la mirada desplegada en los sueños. ¿Sigues ardiendo, aún, como Troya?... los días malditos de la calma chica en que el viento y el mar se nos moría y por más que los remos se afanaran, el sol (ciego sol) nos consumía, y mi sombra... L mi sombra… que trago rico este, baja lento, alucina con el bardo ciego que me dijo en Esmirna que los dioses decretaron jugando nuestra muerte a fin de darles a los venideros un motivo mejor para sus cantos...

Las mañanas sin huevos al desayuno, suelen destilar la impaciencia del insomnio acumulado. Las noches no son claras como antes. Falta el desafuero, la furia y los ojos encharcados de dolor.

Salud L, salud…